lunes, 28 de abril de 2008

Impulse

Vieron esas cosas que siempre quisieron que les pasara y cuando les pasa, les parece que es a otra?
El sábado me tuve que ir de un cumpleaños para una cita con mi cadera, nada placentero por cierto. Estaba en una esquina de Flores, esperando que apareciera un taxi, sin haber llegado a aplaudir en el desfile de la torta y huyendo cual Cenicienta con mi orden en la mano, después de que T. me recordara la hora cinco minutos antes de mi cita. Mientras el semáforo no cambiaba y yo revolvía entre las tonterías de mi cartera para comprobar que no había olvidado la billetera, se aparece un sujeto masculino sub 30 post 20 que me dice sin repetir y sin soplar "¿te puedo pedir algo?". Yo, sintiéndome poco menos que una transeunte en apuros un sábado a la noche, me vi sorprendida por lo que le devolví, sin dejar de revolver, una respuesta para nada original..."qué?", ¿había otra respuesta posible?.
Lo bizarro viene acá: "tu teléfono", responde y yo, una desubicada, pienso si me quiere robar. Pienso mejor, por no ser mal pensada, y pienso, mejor pensado , que en verdad tiene urgencia de llamar a alguien el joven de gorrita y remera de Adidas que justo quiere mi teléfono cuando el semáforo acaba de cortar. "No tengo batería" respondo, con la pura verdad, como me enseñaron y aprendí bien aprendido, sin entender el significado oculto de su pedido incluso cuando el sujeto se empezó a reir a las carcajadas y yo vi sus dientes, casi todos en un vistazo rápido antes de correr como una loca por Rivadavia tras un taxi y pensando "la gente cada día está más loca".
Llego a mi estudio, entrego la orden, una secretaria con cara de tres tazas de café amargo la recibe y yo empiezo mi espera leyendo el Olé, que es lo que había, vio?
Entre las notas de San Lorenzo y el futuro de Boca, sumo dos más dos y entiendo todo automáticamente, momento epifánico de mi noche y al lado de una viejita adorable que teje mientras espera que salga el marido y me dice, por decir algo, "¿vos cuántos años tenés?" y yo quiero responder, por responder algo "87", pero respondo "27", con la pura verdad. "Parecés más joven", me dice por decir algo y yo sonrío. "Sos pelirroja natural?", insiste con el diálogo. "Sí", le respondo en voz alta y por adentro deslizo una lista de cuántas otras cualidades naturales poseo, entre ellas, una Torreifélica ingenuidad.

1 comentario:

BEBU dijo...

ah no sé... como decia mi profe de literatura "fijate que los chorros siempre tienen las tres tiras" yo hubiera hecho lo mismo