viernes, 11 de abril de 2008

O y A: capítulo 3: la dimensión trágica del amor

Estoy muy atrasada, así que seré breve. Ayer luego de los consejos del Sr. vet., puse el frasco de aceitunas al lado de mi libro sobre la compleja clase media argentina. Supuse, de este modo, que si bien yo no observaba a los peces, ellos estaban en 180 grados obligados a captar mi presencia. ¿Llegan a querer los peces a la desgraciada que los unión? ¿Seré suegra o madre para ellos? ¿Compinche o mala leche? De todos modos, lo único que manifiestan es un lenguaje complejo de giros y vueltas que aún no descifré.

Si hay o no amor puro entre Alfonsina y Oli, no lo puedo saber. Lo que sí, de haber y resultar en una relación fracasada, en una de esas en las que se dicen cosas como notequierovermás, A y/o O, en diferentes órdenes, o bien uno o el otro, sólo podrán esquivar a su pareja saltando de la pecera lo que, irremediablemente, lo/s condenaría a la muerte. Es una relación peligrosa entonces la que generé y, en parte, me sentiría más que culpable si algo fallara.

2 comentarios:

Lucas Rodríguez Perea dijo...

Lo que no te imaginás son las cosas que Alfonsina y Oli están pensando de vos!!!!!!

Ji. dijo...

Ni me quiero imaginar!