domingo, 13 de abril de 2008

Cuestiones primarias

Años de sistema educativo/laboral me llevaron a detestar los domingos. En cierta forma no son tan malos. Hoy me desapaché con un libro precioso, un delicioso canapé de Parque Ri. El perfeccionista en la cocina de J. Barnes, lea que promete, incluso con los hallazgos linguísticos de las traducciones de Anagrama. Llegué a casa después de mi ronda de cafés y bares dispuesta a ponerme a cocinar, más que dispuesta inspirada. Al final me convencí con un arroz recalentado y cien mails por responder. Por lo menos se agradece cuando ciertos libros nos dejan con ganas de algo, más cuando se trata de cocinar. Porque libros dormilones hay de sobra, no? de hecho ahora estoy con uno que me hace bostezar cada dos por tres.

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