jueves, 11 de noviembre de 2010

Bici

Sí, lo admito, a mi vida le falta saber andar en bicicleta...Y al mundo le faltab bicicletas de cuatro rueditas para gente como una.

viernes, 14 de mayo de 2010

Viajes

El viaje celebra un vacío. Alguien se traslada, deja una huella. Cuando el viajero parte, deja su pasado. Incluso su recuerdo.

El que se queda convive con esa sombra. Una suerte de compañera onmipresente.

Cuando vuelve el viajero debe dar cuenta de ese tiempo elidido. El momento de la aventura, del descubrimiento es el mismo tiempo de la demora de quien lo espera.

El pacto implica hacer de la ausencia presencia en diferido, presencia en musculatura y gestos. Se traduce, generalmente, en "cuando te vea te voy a agarrar"

jueves, 18 de marzo de 2010

La naturaleza tiene ciclos, en ese sentido la tipa es bien inteligente. Los ciclos de la naturaleza suelen ser mesurables: tanto se tarda hasta que cambia la luna, tanto hasta que florecen los girasoles, tanto hasta que las gatas entran en celo y tanta hasta que la Tierra da la vuelta al sol.

Nuestros tiempos no son para nada mesurables. A una le encantaría poder predecir cuánto se tarda en que se vaya un mal recuerdo, cuánto falta hasta que recibimos un llamado esperado, cuánto dura la sensación de felicidad de una mañana, cuánto va a tardar la comida del delivery. Esos tiempos no se pueden predecir...tal vez sí estimar, pero solemos pifiarles.

Que la naturaleza tenga un orden nos tranquiliza. Sabemos que ahora llega el otoño y después el invierno. Planificamos ver la nieve.

Que uno no pueda saber los tiempos que le encantaría poder mesurar nos acerca al abismo. Nunca sabemos cuánto es exactamente cuánto. Y desfilando en ese abismo nos sorprendemos.

Sabemos que hay cosas que pueden "acelerar" los tiempos, trabajar para que la estimación sea más exacta, poner energías en eso. Pero también nos encontramos con que hay cierto orden que se nos vive escapando de las manos.

¿Es casualidad que nos encontremos a alguien en un colectivo? ¿Es coincidencia que el chico del delivery se confunda el pedido y tarde una hora más? ¿Es mero azar que justo recibamos un anuncio en el momento en el que menos lo esperábamos?

Tal vez haya un orden, un orden caótico e inexplicable, un orden que nos devuelva en la cara un cachetazo de realismo, que nos haga el puntito que somos en el universo gigante.

Yo hoy pienso en quiénes me acompañan, con quiénes decido compartir la espera de los tiempos, con quiénes trabajo en cada instante para que los presentes sean más presentes.

Después de todos somos un instante en cada momento, una coyuntura. Futuro y pasado viven en el imaginario. Lo paradójico es que también somos, sin lugar a duda, quienes construimos y recreamos ese imaginario.

jueves, 11 de marzo de 2010

Fechas

Mi vida se convirtió en un almanaque. Me despierto pensando qué día es, cuánto falta para el reestreno de la obra, qué día hay que retirar las tarjetas, cuándo es el casamiento de M, el civil de M, qué días son los ensayos, cuándo arrancan las clases, cuándo me tengo que inscribir, qué día mi hermana festeja su cumple y así seguimos, detalle tras detalle. En el medio del fecherío una se olvida de cosas importantes. Se olvida de que le gusta mirar la tele sin mirar nada, se olvida de que hace días que tiene ganas de cocinar brownies, se olvida de que se prometió dormir ocho horas, se olvida de que hace semanas que no ve a sus amigos sin pensar que se tiene que ir. O sea, se olvida de las propias fechas que hacen que una se sienta importante y no una pieza de relojería dentro de un funcionamiento que nos excede.
Me gustaría dedicar una tarde a pasear sin pensar que tengo que volver corriendo. Me gustaría no sentir esta cosquilla horrible cuando pierdo el tiempo cuando en verdad lo estoy ganando.
Algunas fechas existen para que una se de cuenta de que hay cosas que pasan y son tanto o más importantes que otras a las que una le dedica tanto tiempo. Cosas que no tienen fechas de entrega ni líneas que mueren, cosas que crecen porque una les dedica porque lo desea infinitos pequeños fragmentos de tiempo. Y está bueno que uno celebre esas fechas porque son las que nos recuerdan que, por más de que no anotemos ciertas cosas en la agenda, si esas cosas nos faltaran la tristeza haría que todas las demás cosas importantes perdieran peso y dirección.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El raye

Chicos estaba de pésimo humor.


Y sí, necesitaba que me pidieran entrar a mi blog.


Dejen que mi narciso haga de las suyas por un rato.


No saben el post que les tengo preparado.


Aguarden a que mude la biblioteca, le de clases a mi alumna china, vaya al banco, termine de leer un trabajo sobre el Facundo y van a ver.


No tiene desperdicio.


Y gracias...por los mails :)

sábado, 20 de febrero de 2010

Necesito

Yo aprendí a tocar la guitarra con esta canción y hoy, que no sé tocar la guitarra, todavía me sigue pareciendo una de las canciones más cursis y preciosas y sabias sobre el amor que escuché.


Necesito
Sui Generis

Necesito alguien
que me emparche un poco
y que limpie mi cabeza
que cocine guisos de madre
postres de abuela y torres de caramelo

Que ponga tachuelas en mis zapatos
para que me acuerde que voy caminando
y que cuelgue mi mente de una soga
hasta que se seque de problemas
y me lleve...

Y que esté en mi cama
viernes y domingo
para estar en su alma todos los demás
dias de mi vida

Que me quiera cuando estoy
cuando me voy, cuando me fui
y que sepa servir el té, besarme después
y echar a reir

Y que conozca las palabras
que jamás le voy a decir
y que no le importe mi ropa
si total me voy a desvestir..
para amarla

Necesito alguien
que me emparche un poco
y que limpie mi cabeza
que cocine guisos de madre
postres de abuela y torres de caramelo

Si conocen alguien asi,
yo se los pido
que me avisen porque es asi totalmente
quien necesito..

viernes, 19 de febrero de 2010

miércoles, 17 de febrero de 2010

En un momento este blog fue un diario. Ridículo como programa, ya que nunca creo haber escrito nada tan íntimo, sólo momentos que quería compartir. Hoy es uno de esos días en los que me gustaría poder decir y no me sale nada. Y me gustaría poder tachar entradas viejas y me digo a mí misma que los momentos de felicidad hay que valorarlos y nunca renegar de ellos. Tengo que escribir una nota. Tengo que hablar desligada de mí misma, escindida de todo lo que sentí en las sucesivas horas, como si eso se pudiera quedar afuera. ¿Cómo voy a escribir de la felicidad de ver piruetas en esas circuntancias y todo lo que pasó después que nada tiene que ver con el esplendor ni tampoco evitarse cuando pienso en desiluciones?
Sería la propuesta algo así como el sexo sin amor, el placer de la escritura privado de todas sus sensaciones, la redacción, la crónica pura sin que yo sea yo en un acto de presencia.
Un cuerpo se puede partir, llenar de cicatrices, achicharrar...pero un cuerpo nunca se puede separar del alma que lo completa mientras respira. Porque uno es uno y el mismo cuando huele el olor de pasto recièn cortado que cuando ese olor dispara una serie infinita de sensaciones. La escritura tampoco puede separarse del cuerpo del que deja caer las pàlabras, de la mano que teclea cada letra, de la respiración que acompaña los momentos de soledad frente a la pantalla. Yo quiero escribir como amar como transitar todo este revoltijo. Quiero ser una. Así me cueste el silencio a veces y el dolor, otras. No creo que exista otro modo de que cada palabra valga lo que dice y haga temblar al cuerpo.

jueves, 28 de enero de 2010

Presente/Pasado/Presente

Me pasa algo muy extraño que es lo siguiente: cuando empeizo a escribir sobre algo, se me revuleven adentro todos los posibles nodos que tiene que ver con ese algo. Estoy escribiendo sobre viajes. Cuando uno viaja le pasan varias cosas. Yo me acuerdo de tres episodios claves de mis últimos viajes. Esos episodios se me repiten. Sueño con ellos. Vuelven una y otra y otra vez. Son espirales.

Las personas que me acompañan en esos episodios no existen más que adentro de un recuerdo. Com viven los ñandues y las montañas y los cerros y las tazas de te y la arena que los acompaña. Para una persona un recuerdo puede ser la experiencia más vívida del mundo.

Yo creo que algunos se deben acordar y otros no. Tengo grandes frases de viajes como "sos una egoísta con tus hijos porque si estudiás Letras no los vas a poder alimentar" o "si te venís a vivir acá podés trabajar de moza en una casa de té" "que no se corte" "nunca pensé que me iba a quedar veinte días en un luigar en el que no se puede hacer nada" y "estos libros los vamos a donar a una escuela de La Quiaca". Ninguna de esta frase tiene sentido en sí misma salvo en su contexto. La pregunta es cómo se hace para salir de la frase que está atorada y seguir viaje, digo, aprovechando la expresión.

Extrañar es una forma de querer repetir un momento. Extrañar es un buen parámetro para medir lo que pasa adentro sobre el pasado. Hablar mucho de alguien, llenar la casa de fotos de un lugar, evitar completamente una esquina o tirar a la basura una caja de recuerdos son formas inocentes de lidiar con los recuerdos. Porque el pasado viaja adentro de uno. Nos guste o no. Sólo para adelante se puede volver pasado el pasado y presente el presente. A veces es ejercicio más difícil con el que alguien puede lidiar.

domingo, 24 de enero de 2010

A ustedes a la distancia

Viajar tiene efectos extraños: aproxima, revuelve, inmiscuye, aleja, retuerce, acaricia, cosquillea y sacude lo que llevo adentro. En cierta forma, es como si ordenara una casa misteriosa que tiene cajas llenas en todos los rincones y, casi sin aviso, un viento revuelve todos los elementos contenidos al centro del comedor.

Me siento conmigo a tener un par de charlas. Aparecen cosas que me dolieron hace mucho, que me hicieron muy feliz, que me divirtieron, que me asustaron. Estoy visitando una exposición de mi historia en varias temporadas.

Hace mucho que no estaba tanto tiempo lejos de mi casa. Y tan cerca de mí en alguna forma. Debe ser que durante el año uno se dedica a guardar abajo de la cama suponiendo que en algún momento va a ordenar el caos. Y este viaje, como un cuadro impresionista, me deja ver las pinceladas a la distancia.

Dicen que uno es lo que hace y lo que elije. Uno también es quien se mira en sus acciones y elecciones. Y, según lo que ve, lo que admite, lo que corrige, lo que volvería a elegir y a hacer, uno se hace cargo y se convierte en un ser más honesto consigo mismo y con el universo.

El destino nos mete en antes y despueses y uno elije y le pone los puntos a las circunstancias, no?

Cuando dije que necesitaba estar sola, lejos, sin leer ni escribir, ni mirar la tele, sin tener que hacer u organizar ensayos, sin dialogar personajes inexistentes creo que lo que necesitaba era volver al centro y acá estoy escuchando las voces de mucha, mucha gente que me acompaña y que viene conmigo en un recuerdo.

De todas las formas del amor, la que me parece más armoniosa y pura es la que nos hace ser lo mejor de lo que somos, la que nos hace sentir que cual sea nuestro camino no va a haber reproches y que siempre las luces van a quedarse prendidas por si decidimos llegar a la mitad de la noche. De todas las formas del amor, la que nos espera como somos, la que no nos coloca en roles que no deseamos asumir ni nos fuerza a palabras, sino que se convierte en acciones es la que nos fortalece.

La ruta hace que a la distancia la gente que quiero y con la que quiero compartir brille como estrellas. Cada día los quiero más.

sábado, 23 de enero de 2010

En el auto de papá

La gente de vacaciones saca lo mejor y lo peor de sí misma. Desmasiado tiempo de convivencia con la propia voluntad enfrenta a cualquiera con sus manías más adorables y/o aborrecibles. Si viajar solo hace que uno aprenda a convivir de maravillas con su propio espíritu, viajar con la familia es un cachetazo limpio de inspiración genética: de dónde venimos y a dónde vamos con nuestro carácter...o a dónde preferiríamos no llegar. Yo siempre pensé que, como papá, por más sociable que fuera hay algo en mí de espíritu solitario.

Por primera vez en mi vida viajo con papá. Sí, ahora. Debe ser por eso que para mí las vacaciones familiares tienen un toque exótico, como descubrir algo de lo que todos hablan y que una no tenía idea de qué se trataba. Supongo que cuando todos se refieren a ese maravilloso combo de experiencias compartidas no contemplan que papá tiene una novia. A ver, señor, señora, si usted ya sabe que papá lo conocía a Luca, que cada tanto se va con los médicos solidarios de expediciones a Paraguay, que nunca la adolescencia en los noventas se va a comparar con las andanzas paternas a sus veintes, lo que le faltaba conocer de su padre es taratatáan...papá con novia de la mano en las excursiones. Este elemento convierte a mi ya viaje exótico en un viaje bizarro.

Entonces una que, de pronto, descubría lo que son las fotos en las que se posa en conjunto, la idea de coordinar horarios, la puesta en común de decisiones de almuerzos, ahora también descubre un rol nuevo que es ser la adulta con decisión en el medio de la complicidad del tortolerío.

Aquí llega, tal vez, la parte más interesante de la experiencia. El elemento para el que una no estaba para nada preparada. Papá, que toda la vida insistió en que una fuera libre como el sol cuando amanece, que tomara las decisiones que se le plazca a cada momento, que hiciera de su libertad un himno y que se hiciera cargo de sus elecciones y sus consecuencias, papá no contempló lo difícil que es aplicar tanta voluntad y diciplina existencial cuando una quiere fervientemente hacer la suya pero, a la vez, siente que tiene que coordinar con la prole rondante quichimil elecciones porque, por primera vez en la vida, estamos todos juntos de vacaciones.

Ayer, mientras le sacaba fotos a pollos, montañas, perros y familia, pensaba que lo bueno de la experiencia es que yo nunca viví la traumática experiencia de ser obligada a cargar una heladerita por playas desbordantes mientras familiares de toda calaña me obligaban a acoplarme a la voluntad de los adultos responsables. A esta altura, yo elijo almorzar sola y cenar con todos, estar callada durante horas y participar de las conversaciones cuando se me da la gana, irme a caminar al dique y volver sin dar explicaciones y saber que a la noche, papá y compañía me van a estar esperando con la cena sin preguntar más que lo necesario.

Si viajar solo hace que una descubra cuán complicado es hablar con una misma, viajar en familia desata las charlas con la una que una es para sí y para los otros que se acuerdan de una desde antes de que una tenga memoria, voz o palabra.

jueves, 7 de enero de 2010

A veces pasan cosas extraordinarias

Mañana se cumple un año. Un año es mucho tiempo. A veces pasan cosas extraordinarias. De esas que no se explican y que es mejor que sean así. Cada uno le pone a esas cosas la interpretación que más le gustahay. Algunos piensan en coincidencias, otros buscan señales del destino. Yo pienso que son simplemente cosas que pasan y es esa su maravilla.

Vivimos rodeados de palabras. Decimos cosas que pensamos, lo que sentimos. Mentimos, ilusionamos, nos enojamos, engañamos, reafirmamos, seducimos, nos convencemos y todo con maravillosas palabras. Que aunque tienen un poder imposible, no son más que eso.

En cambio, cuando las coincidencias extraordinarias se suceden, hay algo que pasa. Que pasa efectivamente y está kilómetros por delante de las palabras que después van a explicar el evento.

Me acabo de acordar de ese día y yo y mi vestido violeta y mi collar de semillitas de colores y pienso que por suerte hay saberes a los que no se puede acceder. Espacios de un conocimiento imposible para el que no hay fórmulas ni hechizos ni manuales ni cadenas de razonamiento que nos permitan entrar.

Algo se escapa en todo lo maravilloso. Como palabras mudas.

Mientras las palabras nos hacen ruido, música o murmullos, las acciones hablan. Las que ejecutamos. Las que se ejecutan más allá de nuestro poder-hacer.

Algo gira sin que pueda explicarse.

Algo nos deja en el lugar exacto en el momento indicado.

Y después, mucho después, vienen filas de diccionarios a razonar los hechos, a volverlos poesía.

Debe ser que todo pasa por algo y de todo, incluso de lo más callado, podemos aprender.

miércoles, 6 de enero de 2010

ESTOY DE FESTEJO!

FOCAS




Mi amiga Ari me mandó la foto de una foca.



Yo creo que las focas no se despiertan a la mañana pensando en todo lo que tienen que hacer, los mails que tienen que mandar, las cuentas.

Supongo que no piensan lo que tienen que decir, sólo lo dicen. No reflexionan sobre lo que quieren hacer, sólo lo hacen.

Las focas no tienen amigos del facebook, no esperan colectivos, no se angustian y si se enojan, se enojan.

Las focas no tienen charlas.

Se revuelcan, se arenean, toman sol y gritan a su gusto y antojo.

Las focas no tienen vecinos molestos porque viven todas juntas. No extrañan. Salen a pasear.

Nunca una foca perdió algo importantísimo en un cajón, tuvo problemas en el trabajo, le dolió la panza de tristeza, pensó el menú del mediodía...básicamente porque tienen siempre el mismo menú.

Las foquitas chiquitas juegan en la orilla. Las focotas aletean. Y a veces se pelean porque hay machos dominantes.

No creo que sepan esta cuestión del mal humor.

No creo que duden de cada cosita. No creo que analicen más que los cambios de sol.

No piensan si está fría el agua antes de lanzarse.

Quiero ser foca una tarde en la orilla de una playa.

Quiero comer todos los pescados que tenga ganas, tomar sol, nadar un rato, dormir con otras focas entre las rocas y no pensar, sólo hacer lo que tenga ganas, lo que tenga que hacer y vivir una vida de mar.

viernes, 1 de enero de 2010

AMOR

Sentir que hay gente que nos quiere es tan precioso como saber que todavía podemos querer.

GRACIAS A TODOS LOS QUE EMPEZARON CONMIGO ESTE AÑO HERMOSO!




UN ABRAZO FUERTE!

martes, 29 de diciembre de 2009

lunes, 28 de diciembre de 2009

Las manzanas

Mi amigo D dice que yo elijo sentarme a los pies de los olmos esperando que caigan las manzanas. Y veo manzanas rojas rodar desde los manzaneros hacia mí, pero aún así creo que algún día, por arte de mi magia, los olmos me darán las prometidas manzanas.

Puede que tenga razón.

Hoy subí al mirador y me puse a pensar en las catorce veces que este año me di la cabeza contra la pared. Y la pared, lo juro, es dura.

Parte del problema es mi perseverancia. Suelo ir una y otra y otra vez atrás de lo mismo, cambiar el camino, encerrarme en caballos de Troya y todavía otra vez volver a intentar hasta conseguir lo que quiero. Y a veces lo que uno quiere, cuando lo tiene cerca, se desarma como el Mago de Oz.

Mi amigo D dice que viene el viernes a casa a cerrar una zamba. Yo me pregunto por qué mi Gran Olmo 2009 ignora que yo sé cantar y afinadito cuando él millones de veces tocó su guitarra al lado mío y yo no pronuncié palabra.

Otra arista del asunto es que los Olmos de Oro miran hacia el sol que los alimenta y hacia el suelo que les da de comer, aunque rara vez perciben una presencia de otro mundo que les suplica una, aunque sea una, manzana.

Mi amigo D me pregunta por qué yo nunca quise titular mi relación con mi Gran Olmo y yo le respondo que ojalá creyera en los títulos nobiliarios. Ojalá un título diera cuenta de la vastísima y compleja variedad de vínculos en los que uno puede enredarse. D me pregunta qué es una manzana para mí. Y yo le respondo que para mí una manzana es lo que para mi Olmo una hoja de invierno. El problema es que yo no soy una hormiga, si no, estaríamos de lo más bien.

Hoy volví de la estancia donde mi amiga M va a celebrar su casamiento. Mientras miraba la ruta pensé en todas las infinitas veces que me equivoqué por ser tan terca como soy de creer que las cosas deben tener un orden, las personas un accionar correcto y cuán ridículo puede ser sentirse mal un día por casualidad del destino y que dos pequeñas líneas de fiebre hagan que todo un vínculo vuele por los aires.

Y a veces pasa.

Con cuarenta grados de fiebre las hojas de otoño son manzanas, una se transforma en feliz hormiga y los Olmos nos escuchan cantar zambas a sus pies.

Equilibrio

No creo que sea obligatorio hacer balances a esta altura del año. Sin embargo es un mal compulsivo. La gente sabe que hace mal andar recontando un pasado tan inmenso y pequeño como un año y, sin embargo, insiste sin clemencia.


En los últimos tres días cuatro personas me preguntaron por mi año: mi mamá, mi amiga M, un taxista y la verdulera. A las cuatro les respondí distinto porque hacían referencia a distintos aspectos de mi año o períodos de los 365.

¿Vos hablás de cómo me fue en el trabajo o en el otoño? ¿antes de cumplir 29 o económicamente?

Estoy orgullosa de la obra, de que mis plantas no se hayan quemado bajo el sol, del mirador de la terraza, de poder convivir con el gato, de mis amigos, de un par de caricias...

No tanto de mi desorganización constante, de la saturación, de mi insomnio, de no haber podido decir un par de puteadas a tiempo, de haber largo otras...

¿Cambia todo cuando llega el 1?

Hay cierta compulsividad por el cambio que me repele. ¿Por qué vamos a andar cambiando cuando estamos cómodos...y eso que la comodidad es una sensación que falta en estos días?

Mañana tengo que ir a probarme mi vestido de madrina color lavanda...vuelvo a ser madrina...cada vez mi vida se acerca más al guión de una comedia romántica...Pero volviendo, que se case una de mis amigas más viejas, más queridas, más lejanas en la distancia y cercanas en el corazón hace que sienta que un ciclo se cierra y otro se abre.

Supongo que entrar a una casa de novias para alguien como yo...o, mejor dicho, que alguien como yo que hizo de su año un manifiesto de la libertad emotiva termine su año en una casa de novias es algo bastante paradójico. Y eso no es para nada extraño. Porque todos los años buenos, como los buenos personajes o las buenas comedias románticas, tienen algo inconcluso o cierto blanquinegro (blanquilavanda en mi caso).
Para encontrar el equilibrio hay que aprender a caminar dando un paso a la vez y sostenerse sin caer mientras lo damos.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Gracias a Esteban Vera y a Sofía Lobo de Agencia NAN



Bypass en Vera Vera Teatro.-

Tras diez años de distanciamiento, cuatro amigas se reúnen con motivo de la despedida de soltera de una de ellas. Sin embargo, el reencuentro servirá para comenzar a decirle adiós a las culpas y sacar los trapitos al sol: las pulsiones se sobreponen a las convenciones, surgen los replanteos. “Mantener la ilusión de una vida segura es más dañino que asumir el reto de buscar lo que deseamos”, explica la autora y directora Jimena Repetto.




Por E. V.
Fotografía de Sofía Lobo

Buenos Aires, noviembre 30 (Agencia NAN-2009).- La pieza tiene como protagonista a un grupo de jóvenes que promedian los 30 años y que se reencuentra en una despedida de solteras, cita que concluirá inesperadamente. Todo comienza en 1997 cuando, durante un viaje de egresados, cuatro amigas hacen un pacto: la primera en casarse deberá pagar el stripper de la despedida de soltera. Pasan diez años y Socorro lo hace: se unirá en matrimonio con Tincho, a quien conoció justamente en Bariloche. Ahora bien, no todo es lo que aparenta: esa noche salen a luz viejos anhelos, rencores, dudas y deseos postergados. Articulada en torno a esos conflictos avanza Bypass, una comedia de enredos pasada por ácido lisérgico. La obra, escrita por la joven dramaturga Jimena Repetto y dirigida junto a Melisa Freund, se podrá ver en el Vera Vera Teatro (Vera 108, Villa Crespo) el próximo sábado y el viernes 11 de diciembre a las 21.

Poblada de situaciones desopilantes, la obra es el retrato de un grupo de amigos que comparten grados de insatisfacción. Así, se presentan interpretaciones compactas, sobre todo por la palpable conexión entre ellos y por la precisión en el aprovechamiento de las situaciones. Actúan Natalia Ávila (Rochi). Andrés García Dietze (Tincho), Celeste Morchio (Clara), Juan Santiago Privitera (Agusto), Julieta Sánchez (Socorro) y María Soledad Manes (Flavia). Mientras Socorro, Flavia y Rocío celebran la despedida de la libertad de la primera, Clara, la Miss Bariloche 1997, llega tarde a la reunión, pero (intencionalmente) se reencuentra con el novio de su amiga.

En Clara se manifiesta explícitamente el planteo de la obra, el “qué hubiera sido, si…”: “Yo tengo una carrera, una vida, un ex novio… Lo que yo quiero es justicia, que las cosas sean como siempre debieron ser”, reclama. En Bariloche, a ella le gustaba Tincho, abogado y futbolista amateur, pero Socorro lo enamoró primera. Como si el tiempo no hubiera pasado, ella, vestida de médica, trata de seducirlo y le revela a él un secreto de su novia. Rechazo de por medio, Clara lo golpea con un trofeo. En trance, él recuerda el viaje a Bariloche y se da cuenta de que ya no quiere casarse y que vive una vida ordinaria junto a Socorro.

Así, el drama va resolviéndose desde el ensueño: la exacerbación de la fantasía logra crear un efecto de verdad para Tincho. “Quería escribir una obra en la que se mezclaran niveles de realidad. O sea, un plano real, uno onírico y uno que conjugara ambos. Ése fue el mayor desafío, porque en definitiva nada es lo que parece y hay muchas formas de ver las cosas”, explica a Agencia NAN la dramaturga Jimena Repetto, también poetisa y novelista.

De vuelta en la fiesta, Agusto, amigo de Tincho y compañero de equipo de fútbol, hace de stripper. Y como no todo es lo que parece, Socorro se va con él. Pero no es a esta mujer a quien el nudista quiere, sino a su amigo, aunque no pueda obligarlo a abandonar a su futura esposa. Mientras tanto, el futuro esposo descubre en el mundo de los sueños que desea a Agusto. Y ya se adelantó que Clara desea a Tincho, aunque la verdad sea que ella sólo se quiere a sí misma. En resumen, Bypass presenta una historia de cruces, desengaños amorosos y deseos relegados.

--¿Qué la motivó a contar esta historia?
--Creo que la historia siempre es más fuerte que uno. Se impone. Supongo que ésta se impuso por el deseo de contar cierto estado de los vínculos en nuestra generación o en nuestra sociedad. A la vez hay un deseo de develar las formas edulcoradas y extremistas en las que se construye culturalmente ese sentimiento extraño que es el amor.

--¿Se trata de una obra de jóvenes desencantados que no asumen lo que quieren, que postergan sus deseos para mantener una vida segura?
--Supongo que se trata de jóvenes a los que les cuesta asumir lo que desean, pero a quién no le cuesta. Nos pasa un poco a todos, ¿no? Mantener una vida segura, o esa ilusión, siempre es más dañino que asumir el reto de buscar lo que deseamos. Incluso hay deseos contradictorios que colapsan en estos personajes. Creo que siempre hay cierta fragilidad en el acontecer. Por otro lado, debería haber cierta fortaleza para seguir un camino ante las contingencias. Uno debería tratar de cambiar un estado de la cuestión con coherencia hacia lo que uno quiere y cree, y, a la vez, respetando el deseo y las necesidades del otro.

--¿Le parece que eso ocurre en los jóvenes que están llegando a los 30?
--Creo que ir atrás de los sentimientos es difícil para todos, antes y después de esa edad. La sinceridad con uno mismo es un objetivo atemporal. Puede que cerca de los 30 uno se pregunte si realmente va por el camino que quiere, porque hay un paradigma social que impone certezas en la adultez. La pregunta sería si se llega con certezas absolutas. Yo creo que muchas veces no, y pareciera que la adultez se define por la capacidad y necesidad de decisión.

Con la cumbia “Vete de aquí” y otras canciones kitsch, la pieza recrea un ambiente propicio para la recepción psicológica de la trama, por momentos onírica. A su vez, el dispositivo escénico (la habitación de un departamento, con una bola de boliche y trofeos de fútbol) refuerza la intencionalidad de la historia. De esta manera, la obra consigue sostener durante todo su desarrollo el mismo nivel de interés.

Blog: http://bypassteatro.blogspot.com


REPECHAJE: SÁBADO 5 Y VIERNES 11 21 HS VERA 108